Los sistemas de conducción de la vid son la clave de un buen vino. Con la llegada de la primavera empiezan los cuidados para los viñedos, y la conducción de la vid es una de las actividades que hay que llevar a cabo mientras el ciclo vegetativo sigue su curso. El objetivo es que cada planta dé lo mejor de sí, para poder obtener unas uvas capaces de producir un vino de máxima calidad.

La conducción de la vid es una labor clave y necesaria que ayudará a reforzar las propiedades de la uva que se recogerá en otoño. La vid es una planta trepadora que puede llegar a alcanzar un gran tamaño. Dadas sus características, la conducción es muy necesaria, ya que busca dar forma a la planta y encauzar sus ramas.

¿Qué es un sistema de conducción de la vid?

La conducción de la vid y la poda son dos actividades que están vinculadas. Con la poda, lo que se consigue es reducir el gran volumen de hojas que pueden alcanzar los viñedos. Son cuidados decisivos ya que aportan grandes beneficios para la calidad y la cantidad de la uva: mayor aireación de los racimos y más incidencia de la luz solar.

Pero, ¿qué es un sistema de conducción de la vid? Se trata de una labor obligada que busca darle forma a la planta y limitar su follaje. El objetivo es que el viñedo cuente únicamente con la cantidad de hojas necesarias para proteger los racimos.

Si la vid crece con una superficie foliar excesiva, la uva que se recogerá tendrá altos niveles de azúcar sin haber alcanzado la madurez. Lo que se traducirá en uvas sin color, vinos con aromas herbáceos o astringentes. Sin embargo, si hay muchos racimos con pocas hojas, es decir, sin protección, la uva no madura como debería.

Una correcta conducción de la vid, sumada a una poda adecuada, favorecerá el perfecto desarrollo y equilibrio vegetal de los racimos. 

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Tipos de conducción de la vid

Los sistemas de conducción dependen, en gran medida, del lugar, el clima, el campo y la cepa. El viñedo debe adaptarse a estas condiciones para un correcto crecimiento, por eso se trabaja con dos métodos fundamentales, en los que se agrupan los tipos de conducción de la vid:

  • Los sistemas libres: Son aquellos viñedos a los que no se les fija una estructura de conducción. Se caracterizan por ser de pequeña expansión vegetativa y tener una elevada densidad de plantación.
  • Los sistemas con apoyo: Es el método que cuenta con una estructura permanente con el objetivo de conducir la vid y controlar su desarrollo. Los diferentes tipos de estructuras pueden ser sencillas o muy sofisticadas.

Sistema en vaso, en Cabeza o Arbolito

Es el sistema más antiguo y el más difundido en todo el mundo. Pertenece a los sistemas libres de conducción de la vid, en el que se forma un tronco bajo que posee de uno a seis brazos en forma de candelabro, dispuestos en todos los puntos cardinales. La vendimia con el sistema en vaso debe ser manual pero se obtienen uvas de alta calidad.

Sistema en espaldera

Con este sistema las cepas se distribuyen en hileras separadas por un metro y medio entre plantas. Se emplean tendidos de alambres sostenidos por postes, cuyo objetivo es guiar el crecimiento de la vid. En función del número de alambres la espaldera puede ser:

  • Alta. Puede llegar a medir 1.80 metros con cuatro alambres fijos, la vid está menos expuesta a enfermedades y facilita la vendimia mecánica.
  • Baja. Se suele utilizar sobre todo en climas frescos ya que protege a la vid contra el frío y da más recepción al calor por estar más cerca del suelo.

Sistema Parral o Parrón Español

El Parral funciona a través de un sistema de alambres que lleva a la planta hasta la parte superior, de manera que se forma un techo con el follaje de la vid que protege los racimos. Es un sistema de conducción ideal en zonas cálidas porque permite mayor aireación, más protección de la fruta del exceso de sol y, además, disminuye la posibilidad de enfermedades o plagas.

Sistema de Lyra

Se basa en una estructura de espaldera doble en forma de V, formada con postes inclinados. La planta crece a través de los brazos en forma ascendente. Es perfecto para los lugares donde el cultivo necesite aprovechar al máximo las horas de sol y además favorece la fotosíntesis.

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