La actividad se ha trasladado a la bodega, donde  los enólogos se esfuerzan por elaborar el mejor vino del mercado. Allí el trasiego de personas entre cubas de aluminio y barricas de roble  francés es grande, incesante. Y al otro lado del cristal, en el viñedo, el campo parece dormido, descansando tras un duro año de trabajo para producir uvas de excelente calidad.

Esta realidad que vivimos cada otoño en la Finca de Biodiversidad Dehesa de Luna, sucede en todos los territorios vinícolas de nuestra geografía -y del planeta. Al recolectar las vides y con la caída de las hojas en el otoño, las vides se quedan desnudas y entran en el denominado reposo invernal -o también conocido como dormancia-. Un periodo de más de cuatro meses que finaliza con el rebrote del siguiente ciclo vegetativo.

Este  periodo se divide en una serie de fases que son importantes para entender el cultivo de la vid y donde el viticultor, también debe permanecer atento.

Fase vegetativa y dormancia, el ciclo anual del viñedo

Como la mayor parte de los cultivos, el ciclo de los vegetales debe pasar por una etapa productiva y una etapa de descanso. Como los humanos necesitamos dormir un mínimo de horas al día para rendir al día siguiente, las viñas necesitan descansar un mínimo de meses para poder ser productivas a la cosecha siguiente.

Por eso, su ciclo vegetativo se puede dividir en dos grandes etapas: la vegetativa, en la que se generan los brotes de los que luego surgirá finalmente la uva. Y un período de dormición en la que la planta ya sin hojas tras el otoño, acumula reservas para pasar el período invernal y recuperar fuerzas para la fase siguiente. 

Aunque no es exacto, la duración de ambas fases viene a ser de 6 meses cada una. La dormición empieza en otoño y terminaría al finalizar el invierno y llegar la primavera (como muchos otros árboles frutales o vegetales).

El frío del invierno no es el mejor compañero de viaje para la vid; pero es una etapa necesaria para su éxito productivo; tanto de la planta como de la tierra, que también aprovecha esta etapa para recobrar fuerzas y reservas de agua, entre otros nutrientes.

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Dentro de la fase de dormancia, podemos dividir este periodo en 5 fases que te explicamos a continuación.

Las 5 etapas de la dormancia

etapas dormancia

Son las siguientes:

  • Fase de pre-reposo vegetativo. Al caer las hojas y quedar la planta desnuda comienza esta fase. Cuando las yemas se forman sobre el pámpano del año, se alcanza un nivel de organogenia suficiente para que sean aptas para desarrollarse y permitir la formación de un nuevo brote cuando las condiciones sean favorables. Es una fase corta, de una semana.
  • Fase de entrada en reposo vegetativo. Durante un par de semanas, las yemas latentes pierden la posibilidad de brotar rápidamente, debido a la presencia de ácido abscísico, correspondiendo a la época de agostamiento.
  • Fase de reposo vegetativo. Se trata de una fase larga, de uno a dos meses donde las yemas descansan, caracterizándose al principio por un elevado tiempo de brotación, para después disminuir por las temperaturas crecientes.
  • Fase de levantamiento de reposo vegetativo. Este es un período corto (aproximadamente de una semana) que necesita temperaturas frías con medias diarias de 10° C. El cambio climático afecta a estas fases, con repentinas subidas y bajadas de temperatura que pueden desorientar a la planta.
  • Fase de prebrotación. Se trata de la fase más larga y  paciente de la dormancia. Durante 3 o 4 meses, las yemas que sufrieron la acción de las bajas temperaturas, adquieren la aptitud de brotar rápidamente en todas la temperaturas (con una primavera ya a la vuelta de la esquina y los termómetros subiendo).